• Diseño y estética: Una página web limpia y atractiva, adaptada a las nuevas tendencias de estilos y donde quede claro al usuario desde un comienzo de qué va la página web en la que acaba de entrar.
  • Usabilidad: Pónselo fácil a tus usuarios y haz que la navegación por tu página web sea sencilla y clara. Vamos, que encuentren lo que están buscando sin dar muchas vueltas. No intentes hacerles pensar con acertijos y metáforas o nunca conseguirás llevarles a donde tú quieres. Lo mejor es que seas lo más explícito posible, que los menús estén a la vista y no escondas los apartados de importancia.
  • Buen contenido: Y para esto, lo más adecuado es que crear un blog para poder llevar una continuidad de creación de contenidos. Da lo que busca el usuario, no lo que buscas tú. Es importante que dejes el ego a un lado cuando estés creando un nuevo proyecto y te centres en lo que necesitan ellos, no tú.
  • Optimización SEO: Para que lleguen a tu página web tienes la opción de ponérselo fácil a los buscadores para que muestren tus resultados de forma gratuita. Eso si, debes saber cómo hacerlo. Así que, o inviertes (tiempo y dinero) en tu formación o pagas a alguien para que se encargue de ello.
  • Analítica: De nada te sirve el esfuerzo de todo lo anterior si ni siquiera estás midiendo tus resultados. ¡Habrá que saber qué cantidad de usuarios entran a tu web!. Y lo que es más importante…conocer cómo actúan dentro de tu página. Si de un apartado se van a otro o abandona, por ejemplo. Hay que saber qué ocurre en nuestra página web para poder mejorarla y continuar avanzando.